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EDITORIAL

Escolares marginados en su propio país

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Un informe de la Fundación Europea Sociedad y Educación, dirigido por dos profesores de Economía de la Universidad de Barcelona, ha desmontado el eslogan nacionalista de que la política de inmersión lingüística «es un éxito». El documento ofrece dos conclusiones demoledoras. La primera es que existe «un problema de equidad, que genera “perdedores” de la política de inmersión lingüística en Cataluña». La segunda es que «la tan reiterada identificación de la inmersión lingüística como una “política de éxito” tiene un componente relacionado con objetivos políticos, no técnicos». Los datos del estudio identifican como perdedores a los alumnos castellanohablantes, quienes obtienen 10,85 puntos menos en ciencias y 10,30 puntos menos en lectura que sus compañeros catalanoparlantes. Estos resultados no se entienden sin recordar que la enseñanza en castellano se limita a dos horas semanales, lo que conduce a una marginación educativa a alumnos cuya lengua materna es el castellano. El informe incluso utiliza criterios del Informe Pisa para asegurar una comparación homogénea de sus resultados. Y estos son una denuncia de la manipulación del sistema educativo en aras de un interés político, el del segregacionismo nacionalista.

La crisis política provocada por el entreguismo de Sánchez al separatismo catalán no debe arrinconar el análisis de fondo sobre las causas de la discordia civil en Cataluña. La inevitable futura aplicación del artículo 155 de la Constitución a la Generalitat no podrá obviar una reestructuración del sistema educativo, sin otro objetivo que cumplir las sentencias del TS que han ordenado tratar el castellano como lengua vehicular en la enseñanza. En este ámbito el problema no es el falso agotamiento de la Constitución o del modelo autonómico, sino la desobediencia a las leyes y a las sentencias. Que el nuevo 155 empiece por ahí.