Entre Ronaldo y la crisis

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AL margen de la aparatosa «operación Ronaldo», retransmitida minuto a minuto, el mercado de fichajes de la Liga española de fútbol ha vivido uno de sus veranos menos activos. La inversión global de los clubes ha sido de 135 millones de euros, de los cuales un tercio los ha gastado el Real Madrid en el fichaje de la estrella brasileña. La pobre situación económica de buena parte de los clubes y las inciertas perspectivas de los contratos televisivos son los dos principales factores que han determinado este panorama, completamente distinto al vivido en otros años. No es un paisaje exclusivamente español. En otras ligas europeas se viven momentos similares, y ahí está la decisión de varias de las estrellas del fútbol italiano de rebajarse el sueldo para colaborar a la bonanza económica de sus equipos.

Salvo el Real Madrid y el Barcelona, los demás clubes españoles tienen una amenazante espada de Damocles sobre las cabezas, ya que al final de la temporada vence el contrato de sus derechos de televisión. Del resultado de las negociaciones depende buena parte del futuro económico de los equipos, que en los últimos años se han nutrido fundamentalmente del dinero procedente de las televisiones.

Al margen de la cuestión económica, la Liga 2002/2003 nace con una preocupación que es también antigua. En la primera competición oficial jugada -la Supercopa de España, que disputaron Valencia y Deportivo- se produjeron nuevas escenas de violencia, en parte avivadas con la actitud poco conciliadora de algunos directivos y jugadores. Éstos tienen una enorme responsabilidad en la erradicación de la violencia de los campos, que a menudo procede de grupos ultras perfectamente localizados y conocidos, y su colaboración con las Fuerzas de Seguridad es indispensable para evitar daños mayores.