La alberca

El ejemplo de Xana

Luis Enrique ha demostrado que el mayor dolor del mundo es siempre íntimo y privado

Alberto García Reyes
Actualizado: Guardar
Enviar noticia por correo electrónico

No existe la palabra. Cuando mueren tus padres, te quedas huérfano. Cuando muere tu amor, viudo. Pero, ¿cuál es la palabra que se puede aplicar a quien ha perdido un hijo? Ninguna. Miles de años después del origen del lenguaje, la humanidad continúa sin calificar en ningún idioma el dolor más devastador porque no ha conseguido sobreponerse a él. Los hijos son la obra más importante y perfecta de nuestras vidas. Son, mejor dicho, nuestras vidas. ¿Quién no estaría dispuesto a sacrificarse por ellos, a permutar su destino con el de un hijo sentenciado a muerte? ¿Quién tiene planes mejores que educarlos y protegerlos, que acaso es lo mismo, o que verlos crecer y volar? La cadena de la vida

Alberto García ReyesAlberto García ReyesArticulista de OpiniónAlberto García Reyes