La educación española o el arte de empeorar las cosas

Yo, que soy novata en debates parlamentarios, como algún que otro compañero socialista me ha recordado, no puedo por menos que tratar este tema como madre de familia más que como política, pues en lo

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Yo, que soy novata en debates parlamentarios, como algún que otro compañero socialista me ha recordado, no puedo por menos que tratar este tema como madre de familia más que como política, pues en lo primero ya tengo algunos años de experiencia. Cuando se aprobó la Ley Orgánica de Educación ya escribí que a la LOCE se le había caído la C de calidad y en los últimos meses estamos, por desgracia, asistiendo a la perpetuación de la pérdida de excelencia en el sistema educativo español.

Al Partido Socialista le molesta que se hable de adoctrinamiento al referirse a las enseñanzas de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, pero es que no se puede calificar de otra forma la asignatura que, para referirse a la educación sexual, aconseja como material didáctico para la elaboración del programa el cómic «Ali Babá y los cuarenta maricones», lo que denota una extraordinaria falta de respeto para las personas que realizan prácticas homosexuales, que por cierto merecen el mismo respeto que los heterosexuales. Pero es que en un sistema educativo como el español que, según el informe Pisa, es uno de los peores de Europa en lo que a fracaso escolar se refiere, ¿cómo puede permitirse el lujo de reducir las horas lectivas a favor de una asignatura que, al igual que en otros países europeos, puede impregnar todo el sistema educativo sin necesidad de restar horas lectivas a ninguna materia?

Esperemos que en los próximos meses el debate social fuerce a las Consejerías de Educación para que verdaderamente se preocupen por la educación de los niños y no por su adoctrinamiento.

María Crespo Garrido, diputada regional del Partido Popular por Guadalajara