Tiempo recobrado

Durrell y la felicidad

En el momento que uno toma conciencia de la fugacidad del tiempo, es imposible ser feliz

Pedro García Cuartango
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Dice la mitología que Poseidón, el dios del mar, se enamoró de Corfú y se quedó a habitar en sus aguas. Recuerdo que cuando llegué en barco hace diez años me llamó la atención el color verde que sombrea sus costas y los riachuelos cristalinos que fluyen desde sus montañas. La capital que da nombre a la isla, la antigua Corcira que desató la guerra del Peloponeso, está situada en un promontorio desde el que se domina una ensenada. En sus calles estrechas y retorcidas, se venden licor de naranja y esponjas que, al parecer, abundan en los fondos marítimos.

Como soy lector de Gerald Durrell, busqué la destartalada pensión Suisse en la que se alojó con su madre y

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