El ángulo oscuro

Un duro para Blanca

Esta es una sociedad tan envilecida que no tiene arrestos para confrontarse con el problema filosófico del suicidio

Juan Manuel de Prada
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En alguna ocasión anterior nos hemos referido a esa expresión, «semana del duro», a la vez jocosa y descarnada, que Ruano empleaba para referirse a esa porción de tiempo más bien exigua en la que los muertos ilustres disfruten de una propinilla de gloria en los medios de comunicación, antes de ingresar en las mazmorras perpetuas del olvido. Durante la «semana del duro», mientras arrecian los panegíricos sobre el muerto recental, se desenmascara esa necrofagia tan española que, al olor de la cadaverina, cambia su indiferencia en vida del difunto por un ternurismo llorón y aspaventero.

Hemos asistido a innumerables «semanas del duro», a veces ridículas, a veces hipócritas, a veces cínicas. La muerte embellece siempre una barbaridad, ablanda las

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