Duran y la responsabilidad

EDUARDO SAN MARTÍN
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Y ahora, ¿qué? Los sinuosos nacionalistas catalanes han levantado de la lona al Gobierno cuando sonaba la campana pero le han puesto fecha de caducidad. Sin su apoyo, negado solemnemente en el propio Congreso, no habrá presupuestos. Y entonces... Usted está finiquitado, le dijo Duran Lleida al presidente del Gobierno, y la única salida que le queda es convocar elecciones. Pero si Zapatero está acabado y la llamada a las urnas es la única salida, ¿por qué prolongar la agonía?

El portavoz de CiU, unos de los políticos mejor valorados en el páramo desolador del parlamentarismo español, incurría con su discurso en una manifiesta incoherencia entre palabras y hechos. ¿Responsabilidad o cínico cálculo de conveniencia propia? Duran apeló a una temida reacción de los mercados si el Gobierno caía derrotado. Era una probabilidad no desdeñable, pero existía la posibilidad de ofrecer al Gobierno, junto con el resto de la oposición, una alternativa inmediata que cumpliese con las exigencias de esos mercados y de la UE en vez de tragarse el injusto sapo de sacrificar a los pensionistas para salvar a Zapatero. Es sabido que los nacionalistas catalanes no desean que el alboroto de unas elecciones generales perturbe las autonómicas de noviembre de las que se consideran seguros ganadores. Así pues, un sentido de la responsabilidad muy matizado, en el mejor de los casos.

El argumento en contra de unas elecciones anticipadas apela al coste y a la incertidumbre políticas que generaría una campaña en medio de la tempestad. Vale, pero no mayores que la de no sustituir al patrón que dirigió el barco a esas aguas. El Reino Unido, con un déficit fiscal superior al nuestro y con unos enormes recortes pendientes, que también le exigen los mercados, celebró elecciones hace tres semanas y cambió de Gobierno. Y el país, y los mercados, respiran más aliviados.