¿Dónde están?

HERMANN TERTSCH
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MONTECASSINO

Están desaparecidos nuestros ideólogos defensores de la fauna y flora. Nuestros queridos ecologistas, esas almas tiernas hacia todo arbolito, animalito y bestezuela pero implacables en el acoso a los centenares de miles de cazadores españoles y a toda la España agraria, cuyos magros ingresos dependen en gran parte de la caza. Parecen mudos los que se escandalizaban con la afición de Álvarez Cascos. ¿Dónde están nuestros fundamentalistas que siempre prefieren que regiones enteras de la España rural se pudran en el subdesarrollo y en la pobreza a que se irrite a los animales del bosque? ¿Dónde están todos los que desde la prensa izquierdista insultaban hace sólo meses a Sarah Palin por cazar alces?

Sospecho que están con esos que tachan de homófobo a cualquiera que se resiste a sus pretensiones y después acuden a manifestarse a favor de los sicarios palestinos de Teherán que ahorcan a los homosexuales en grúas. Allí coinciden con ese feminismo que se incendia por la grosería de alguien de derechas pero aplaude la Alianza de Civilizaciones con quienes pegan por sistema a sus mujeres y lapidan a las más díscolas. Y con quienes se manifestaban contra un submarino nuclear en Gibraltar durante el Gobierno de Aznar y después no han mostrado reparo cuando han entrado en el mismo puerto los submarinos nucleares uno tras otro. Son los que decían que el PP incendiaba los bosques de Galicia y los que no han tenido la menor piedad hacia las familias de los doce muertos en el incendio de Guadalajara. O los que pretendieron que el ministro Trillo había asesinado a los militares del accidente de Turquía y después han demostrado que les importaba un carajo los soldados muertos en el helicóptero Cougar en Afganistán. Los que insultaron a Mayor Oreja y hoy callan ante la caza al inmigrante decretada por la policía de Rubalcaba. En fin, son los mismos y están juntos. Nuestra progresía. La cima de la hipocresía.