Doble filo de la traición

Si estas elecciones fueran las de siempre el resultado estaba cantado. Pero no lo son

José María Carrascal
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Si no legalizada, la mentira está aceptada en la política. Cambiar de bando nunca ha estado bien visto. Aunque ofreciendo explicaciones razonables se acepta sin mayores obstáculos. Pero la puñalada por la espalda es algo muy distinto. Y la que Ángel Garrido, expresidente de la Comunidad de Madrid, ha dado el PP tras treinta años de militancia, para integrarse en Ciudadanos, encaja en esa categoría: sin avisar y en vísperas de unas elecciones cruciales. Es verdad que Casado tampoco le advirtió que tenía en mente una joven candidata para su cargo, aunque ofreciéndole otro menos brillante, pero mucho más lucrativo: el número 4 en la lista para las elecciones europeas, una auténtica canonjía, con sueldazo y muchos menos problema. Que

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