Vidas ejemplares

Distopía jamonera

Algún día habrá que ir al mercado negro para trincarse un bocata

Luis Ventoso
Actualizado:

El mundo se va tornando orwelliano, con las libertades privadas acogotadas por la plaga de la corrección política, como lamentaba ayer aquí Reverte. Si el viejo Orwell reviviese, escribiría una distopía más. Corre el 2038. Toñita, vecina de Madrid en edad provecta, se despierta dispuesta a cumplir su sueño, aunque sea ilegal. Armándose de valor, se interna en uno de los barrios más broncos de la metrópoli en busca de un trapichero que le pase lo que anhela, unas dosis de esa sustancia prohibida que solo puede hallarse en el mercado negro. Le han hablado de un almacén sórdido, semioculto... Tras pagar un dineral obtiene lo que busca: 80 gramos de jamón serrano. Toñita sale sudorosa, abre su bolso y

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso