Montecassino

El dique está roto

El votante no quiere advertencias ni consejos, quiere representación

Hermann Tertsch
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Las cosas ya no son tan fáciles como antes para la jauría mediática de la izquierda en España. Hace muy poco aún podía destruir a cualquier español que les molestara. Con dos medias verdades y un par de programas de burlas en televisión repicadas en radios y comentarios de sus amanuenses en prensa se mataba civilmente a cualquier discrepante incómodo. Se daba un escarmiento y un aviso al mismo tiempo. Nadie debía atreverse a poner en cuestión las verdades básicas de la hegemonía cultural y política izquierdista en España porque nadie podía vivir con tranquilidad en caso de hacerlo. Se destruían reputación personal, prestigio profesional y acceso a la vida civil y social hasta convertirlo en un marginado o paria.

Hay novedades. Ha fracasado en dos días la burda campaña a la cadena SER, seguida por las demás terminales mediáticas izquierdistas, contra un asesor de Santiago Abascal. Lo querían expulsar de la política activa porque hace más de veinte años se vio envuelto en una pelea con comunistas en la Facultad. Como Pablo Iglesias fuera uno de los comunistas creían todo hecho. La jauría se ha tenido que envainar la grotesca pretensión de imponer la muerte civil del político de Vox. Muchos le han agradecido el coraje de hacer frente a comunistas que querían en Chile la dictadura de Cuba. De haberlo logrado hoy Chile sería una mísera mazmorra de terror y hambre como Venezuela o Cuba y no la democracia floreciente que es.

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