La diferencia brasileña

«Tendremos paciencia, y veremos si Jair Bolsonaro, con sabiduría de hombre del interior y de capitán del aire experimentado, es capaz de inventar algo que valga la pena. Aun cuando las cabezas de rumiantes, como la de Machado y la de Borges, no se repiten con frecuencia, ni con elecciones ni con cambios de imperios»

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Viajé a Brasil a comienzos de la década de los cincuenta del siglo pasado, en plena juventud, después de haber traducido al español un cuento de Joaquim María Machado de Assis, y poemas de Drumnd de Andrade, de Joao Cabral de Melo Neto, de Vinicius de Moraes. Mi avión hizo escala en el aeropuerto de Asunción, la capital del Paraguay, y una señora de cara indígena amistosa, me pidió que le diera sus saludos a una pariente suya que vivía al sur de Temuco y de Villarica, es decir, a más de diez mil kilómetros de distancia de la residencia mía.

Llegué al aeropuerto de Galao, al norte de la ciudad de Río, pronto me di cuenta de que mis