El diablo en el corazón

Por Fernando MARTÍNEZ LAÍNEZ
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Si se pudieran saber las causas de las pesadillas reales como la de Tuéjar, la vida resultaría más fácil y menos misteriosa. Todos los testimonios, hasta ahora, coinciden. Se trataba de una familia normal, y nadie entiende lo que ha pasado ni el porqué. Todo parecía en orden y, sin embargo, todo se vino abajo por alguna turbulencia diabólica.

Tanto el exceso de amor como el de desamor puden llevar directamente a la locura y la muerte. Y cualquier familia -como cualquier persona- es un mundo cerrado del que en realidad sabemos muy poco, si es que sabemos algo. Un mundo frágil en perpetuo equilibrio, psicológicamente muy vulnerable, y sujeto, por mor de los tiempos que corren, a una constante erosión. Se suele matar lo que más odiamos o lo que más queremos, y ni siquiera la locura es capaz de justificar tanta locura, tanta sinrazón como la que envuelve el corazón humano. Cuando alguien mata a los suyos, a su propia sangre, se produce un desajuste cósmico irreparable y diabólico, y ante eso sólo queda el silencio. William Faulkner decía que hay en el cielo y en la tierra muchas otras cosas además de la verdad. Y esa, quizá, es la única explicación de lo inexplicable. El horror, el horror.