Cambio de guardia

Después del Cavia

«Y tú, recién llegado, ¿por qué escribes?». Porque nunca he conocido otra forma de tocar lo sagrado

Gabriel Albiac
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¿Por qué escribimos? De un modo menos abstracto: ¿por qué escribo? Anteayer se me vino encima la más grave responsabilidad que puede caer sobre un escritor de periódicos en lengua española: la de verme obligado a afrontar la mirada de los 98 cofrades que me precedieron en la lista de los premios Mariano de Cavia. Y sentirme, no pequeño -eso lo sé de siempre-, diminuto, ante la irónica interrogación de los Pérez de Ayala o Fernández Flórez, del inmenso Gabriel Miró, del ácido Chaves Nogales, de Cossío, de Ruano, de Foxá, de Jacinto Benavente, de Camba, de Ridruejo, de Madariaga; de Alberti, de Alcántara, de Umbral y de Campmany; de Cela, de Arrabal, de Octavio Paz, de Vargas Llosa…; de

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