DENTRO, POR EL CALOR

Por Mayte ALCARAZ/
Actualizado:

Cuando un político en la oposición olfatea su amargo cáliz, su cerebro sorbe más que absorbe. Será por eso que en las Navidades de 1997, el PSOE anunció al mundo, porque estas cosas o se le dicen al planeta o es como si nada, que la culpa de que el temporal hubiera enjaulado a cientos de personas en sus coches a la altura de Cuenca, con las rayas de la batería del móvil más bajas que la temperatura, era del aznarismo unipolar (¿lo cogen?). Imprevisor, más que imprevisor, que además de ser de derechas no te enteras de que la nieve cae cuando la temperatura del aire es muy fría y eso en la oposición sí que lo notamos, pues no sabes cómo zorrea el viento.

Y el temporal, erre que erre, volvió a dejarse sentir en las carreteras hace escasamente un año, cuando al PP le quedaba el último telediario de Urdaci, y miles de conductores pasaron de nuevo la noche atrapados en Burgos por la nieve. Y el PP se volvió a quedar helado, según el PSOE, y no fue por falta de leña precisamente. «España no tiene un servicio de Protección Civil», dijeron los socialistas, que pidieron que la imprevisión fuera castigada en la urnas.

Pero, claro, los socialistas no sabían que cuando uno deja la oposición, come caliente y se viste de franela, lo único que se le enfría ya es la nariz (y para desgracia de los votantes, casi siempre para impedirles olfatear lo que interesa en la calle). Poco tiempo ha pasado, el meteorológico, el inclemente tiempo, en enseñar sus afilados colmillos de hielo por toda la sierra, hasta muy cerca de Madrid, en los accesos al norte de España... ¿Favor, que viene el lobo, labradores...?

Hoy, al PSOE le pilla dentro por el calor, quizá con las estufas de la lógica lo suficientemente encendidas para entender que la climatología no se sube a la tribuna del Congreso. Si les sobra un poco de calor que lo compartan con los miles de ciudadanos que pasaron la noche en sus coches, a los que no les quedó ayer suficiente batería para escribir «Piove, porco governo. Pásalo».