Democracia

La democracia fue un grandioso paréntesis americano en la historia, pero en franca decadencia, y desde antes de que el pijerío neoyorquino eligiera a Ocasio-Cortez

Ignacio Ruiz-Quintano
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Con la democracia ocurre ya lo que, según Jardiel, ocurrió siempre con el talento, que es una cosa que todo el mundo alaba y nadie paga. Sólo hay que oír las explicaciones mediáticas a lo del Brexit.

La democracia ha sido un grandioso paréntesis americano en la historia, pero en franca decadencia (desde antes, ay, de que el pijerío neoyorquino eligiera ser representado por Ocasio-Cortez). Su prestigio llegó a Europa con el millón de soldados, incluidos Patton y MacArthur, que Wilson envió para ayudar a quitarnos del pescuezo las manazas alemanas. Su pretexto, dirigido al pueblo americano, fue que venían a «defender la democracia», de la cual lo más parecido que los europeos hemos visto es la ciática de Juncker

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