Dejamos rastro

Nuestros paseos por las estancias de los gigantes digitales paganun peaje invisible

Luis Ventoso
Actualizado:

Como si acabase de descubrir el océano Pacífico, un amigo vecino de la Galicia profunda me anuncia exultante que acaba de apearse de Twitter y Facebook. «Me di cuenta de que me estaban rayando la cabeza», dice, y asegura que al superar la adicción ha sentido «una especie de alivio». Se comprende. Estamos vigilados. Como en una pesadilla futurista, un ojo digital nos conoce mejor que quienes duermen a nuestro lado. En 2013, investigadores de la Universidad de Cambridge probaron que recopilando los «me gusta» de Facebook podían establecer con un 93 por ciento de acierto el género de un usuario y con un 80 por ciento de éxito su orientación sexual. Dos años después, sus conclusiones eran todavía más

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso