Una cura de humildad

Jesús Lillo
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El himno español sonó en Pekín en una versión metalera, casi de peña y pachanga, pero nadie lo pitó. No llega tan lejos el rechazo a una nación que algunos olvidan que por algunos lados está hecha de barro hasta las rodillas y esfuerzo y cuya bandera no es más que el envoltorio inmaterial, nunca el uniforme, de quienes la pisan para caminar, sin mirar a los lados. El capitán Rudy Fernández lloró ayer al recordar a su abuelo, fallecido hace unos meses, y Ricky Rubio quiso inspirar con el triunfo de la selección «a mucha gente para superar -dijo- los baches del día a día». Conscientes del país para el que juegan y trabajan, difícil como una prórroga, la

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