La Tercera

El cuidado del alma

«Debemos exigir la libertad de enseñanza, pero no sólo. La función de los gobiernos en la educación se limita a garantizar el ejercicio del derecho a la educación, pero no ampartirla, ni mucho menos, a decidir su contenido científico, religioso, filosófico o moral. Los parlamentos expenden leyes pero no verdades. Si se educa a la persona, la formación del ciudadano va de suyo. Educar para la ideología no es educar; es manipular y oprimir»

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A Boli, en su edad de oro.

El problema de la educación está bien ordenado en la Constitución, que garantiza la libertad de los padres para elegir la educación de sus hijos, pero en la realidad marcha a la deriva. Y existen motivos. La falta de suficiente reconocimiento social de los maestros contrasta con la nobleza y dificultad de su trabajo. Una de las causas de la excelencia del sistema educativo finlandés se encuentra en la valoración social de los profesores. Por otra parte, la inevitable masificación de la profesión impide que algunos alcancen el nivel de competencia necesario. Ningún trabajo se ocupa de un objeto más valioso. Ni siquiera la medicina. El verdadero maestro no sólo enseña cosas sino