Cuaresmillas

El secretario general de la Onu amaba los asadores, pero ahora sólo va una vez cada tres meses

Ignacio Ruiz-Quintano
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Los matarifes andaluces, cuenta Pemán, llaman graciosamente las «cuaresmillas» a las depresiones del consumo de carne -el supremo lujo en la mesa- antes de Navidad y antes del Corpus, dos depresiones ascéticas y unánimes de abstinencia y vigilia obligadas por el ahorrar.

-Compró una zambomba en Navidad, comió pestiños en la Pascua, estrenó zapatos en Corpus, oyó misa de difuntos y cargó con el Nazareno el Jueves Santo -se leerá en la ficha celestial de «estos angélicos hijos del sol y del gazpacho».

La Onu decreta ahora la Tercera Cuaresmilla Mundial en sacrificio al Huitzilopochtli («Huichilobos» al oído español) del Calentamiento Global, religión laica abrazada por su secretario general, el socialista catolicón António Guterres, que hace suyo a san Pablo

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