Se creen con mejor derecho

Me estremecía escuchar análisis del caso diciendo que el que el político mienta o diga la verdad es un detalle menor

Ramón Pérez-Maura
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Resultaba tan divertido el intento de Carmen Montón de convencernos de que el caso de su posgrado no es como otros. Es decir, como el de Cristina Cifuentes. Ella estaba en su derecho a decirlo, pero habrá que reconocer que ambos se parecen como dos gotas de agua. En la forma en que se gestionaron los títulos y en los argumentos para defender lo que han hecho las titulares de los mismos.

Lo que los socialistas no reconocerán nunca es que este caso de los másteres se origina en las leyes de educación que hicieron los socialistas a lo largo de décadas de monopolio sobre esa materia. Carmen Montón, como Cristina Cifuentes y Pablo Casado, se matricularon en un curso de posgrado -sólo Casado dentro de plazo- y obtuvieron un título por las facilidades que la autonomía universitaria otorga a los facultativos que imparten las asignaturas. Pero aquí hay una diferencia muy grande entre los que se ven sometidos a esta tormenta: Cifuentes y Montón han mentido. Y Casado no lo ha hecho. Me estremece escuchar a colegas analizando el caso y diciendo que el que el político mienta o diga la verdad es un detalle menor. Si lo es a la hora de presentar su currículo, ¿por qué no van a poder mentir cuando esté gestionando nuestra vida pública? Las leyes educativas de los sucesivos ministros socialistas permitieron llegar a esta universidad desestructurada de la que cualquiera puede salir con un título que prácticamente puede comprarse. Ahora hablan de alumnos «vip». Queda muy bien a la hora de descalificar a los encausados, porque para cierta gentuza no hay nada peor que llamar a alguien «vip» -salvo que tenga un chalé con piscina en Galapagar-. Pero la realidad es que han cursado el máster y la Universidad Rey Juan Carlos -pobre Monarca nuestro, ¡qué habrá hecho para merecer esto!- es quién les ha otorgado unos títulos. Una universidad pública, no privada. Cuando ahora veo las investigaciones que se están cursando desde las autoridades judiciales y policiales, me sorprende no escuchar las voces que con tanto empeño reclamaban la autonomía universitaria hace unas décadas. ¿Qué fue de aquellos vociferantes?

Los títulos absolutamente desprestigiados son el resultado de la desacreditada educación que hemos padecido los españoles durante casi cuatro décadas. La que los socialistas se negaban a reformar cuando el PP sacó adelante por primera vez desde Villar Palasí una ley de educación no socialista. Pero ya sabemos que la coherencia no es algo que Sánchez y los suyos valoren demasiado. Ya es imposible enumerar el listado de rectificaciones perpetradas en menos de cien días de Gobierno, incluyendo dos ministros dimitidos. El PSOE y el Gobierno no querían aplicar a Montón los mismos criterios que a Cifuentes hace sólo unos meses pese a que yo hubiera jurado que desde los postulados ideológicos de la izquierda, Cifuentes también estaba haciendo un excelente trabajo. Pero a ella había que echarla -con los argumentos que no valen para Montón- simplemente porque ocupaba un puesto al que los socialistas se creen con mejor derecho.

Ya puede prepararse Pablo Casado. Aunque Montón haya mentido y él no, esta crisis se la ha llevado por delante y los socialistas harán lo que sea por llevarle a él también. Y su infinita panoplia de medios adictos, triste legado de los años de Aznar y Rajoy, tocará su marcha fúnebre como si fuera la Filarmónica de Berlín.

Ramón Pérez-MauraRamón Pérez-MauraArticulista de OpiniónRamón Pérez-Maura