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Pedro Sánchez - EFE
EDITORIAL

Crece el agujero de la Seguridad Social

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El Gobierno de Pedro Sánchez, lejos de abordar las reformas que necesita la Seguridad Social para garantizar su sostenibilidad a medio y largo plazo, está agrandando aún más el agujero en el sistema público de pensiones, lo cual pone en grave peligro el cobro de los futuros jubilados. La vinculación de las pensiones al IPC, el aumento de las prestaciones mínimas y de viudedad o el regreso de la jubilación parcial han disparado el gasto de la Seguridad Social a cifras récord, hasta rozar los 154.000 millones en 2019, un 6,2 por ciento más que el pasado año, equivalente al 42,1 por ciento de los Presupuestos que presenta hoy el Ejecutivo. El problema es que, pese a las nuevas subidas fiscales aprobadas por el PSOE y la recaudación histórica por cotizaciones que registra el sistema, hace años que los ingresos no son suficientes para cubrir los gastos.

Como resultado, el Estado ha tenido que vaciar la hucha de las pensiones y, posteriormente, tirar de deuda pública para poder afrontar el pago de las prestaciones en tiempo y forma, razón por la cual el endeudamiento de la Seguridad Social superará los 65.000 millones de euros al cierre del presente ejercicio. Esta evolución es insostenible, sobre todo si se tiene en cuenta la creciente factura derivada del envejecimiento poblacional, ya que la generación del baby boom empezará a jubilarse en la próxima década y la baja tasa de natalidad existente impide el necesario relevo generacional. Las pensiones no se pueden financiar con deuda de forma indefinida. El electoralismo cortoplacista de Sánchez y su negativa a impulsar reformas no solo elevan el déficit del actual modelo de reparto, sino que están poniendo en riesgo su supervivencia.