LA TERCERA

Coto al terrorismo en internet

«Al recordar a las víctimas mortales de los atentados perpetrados en Cataluña hace ahora un año, reconocemos que el terrorismo sigue siendo una amenaza muy real para Europa. Y en la lucha contra aquellos que quieren hacernos daño, internet sigue siendo un instrumento clave que utilizan las redes terroristas como medio para radicalizar, formar y ensalzar a quienes perpetran estas atrocidades»

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La amenaza que plantea el terrorismo en Europa es, sin duda, más clara que nunca en este momento, cuando está próximo el primer aniversario de los terribles sucesos de Barcelona y Cambrils. Lamentablemente, los atentados perpetrados el 17-A, que se saldaron con 16 personas inocentes asesinadas, más de 150 heridos y otros muchos afectados, distan de ser únicos. Europa ha sufrido numerosos atentados terroristas en los últimos años, y uno de los factores que liga a casi todos, ya los inspire Daesh, Al Qaida o cualquier otro grupo terrorista, es el uso de internet por parte de sus autores para difundir su mensaje de odio, facilitar información sobre la manera de perpetrar las atrocidades y ensalzar sus mortíferos resultados.

El contenido terrorista en línea puede abarcar material de carácter extremista, tal como vídeos y fotografías de los actos de terror y mensajes de audio, así como contenidos de tipo ideológico o la capacidad de comunicarse con personas de ideas afines. Puede incluso abarcar recursos, como instrucciones para la fabricación de bombas.

El vínculo entre internet y el terrorismo es claro, y Daesh es especialmente eficaz a la hora de manipular las comunidades en línea. A pesar de los recientes reveses sobre el terreno a su llamado «califato», se han observado pocos signos de declive en sus actividades de propaganda en línea, puesto que tan solo en enero de 2018 se produjeron casi 700 productos de propaganda oficial de Daesh.

De acuerdo con una investigación llevada a cabo por VOX-Pol sobre terroristas convictos e ideólogos de atentados en el Reino Unido, existían pruebas de actividades en línea relacionadas con la radicalización o la planificación de un atentado en casi dos tercios de los casos, mientras que, desde 2012, en más de tres cuartas partes de los casos se utilizó internet para instruir sobre algún aspecto de la actividad terrorista.

Mientras tanto, Europol, la agencia policial de la UE, ha identificado más de 150 plataformas de internet que están siendo aprovechadas para almacenar y facilitar la difusión de contenidos terroristas, casi todas con sede fuera de la UE. Esto abarca empresas de todos los tamaños y desde el simple almacenamiento de archivos y servicios de intercambio hasta las redes sociales generales. La velocidad con que se propagan los contenidos terroristas también es crucial, ya que tres cuartas partes de todos los enlaces a la propaganda de Daesh se difunden en un plazo de cuatro horas desde su publicación en línea.

La lucha contra la propagación de contenidos terroristas en línea es una prioridad absoluta en un momento en que trabajamos para impedir que se repitan horrores como los vividos en Europa, desde Manchester y Estocolmo hasta Berlín y Barcelona. Es responsabilidad de las plataformas de internet que almacenan contenidos, por lo general sin saberlo ni consentirlo, pero también lo es de las autoridades, tanto nacionales como europeas.

Hasta ahora, la UE ha adoptado un planteamiento voluntario a la hora de colaborar con las plataformas, en particular a través del Foro de Internet de la UE. También presentamos una Comunicación en septiembre de 2017, a la que siguió una Recomendación en marzo de 2018 con medidas específicas que debían adoptar las plataformas.

En la Recomendación se insta a las plataformas a eliminar los contenidos terroristas contemplados como tal por la ley en el plazo de una hora; que apliquen medidas proactivas, sobre todo para hacer posible una mejor detección automática; que impidan de forma automática que los contenidos terroristas eliminados vuelvan a ponerse en línea; y que las grandes plataformas ayuden a las pequeñas a alcanzar estos objetivos.

Como consecuencia de ello, hemos visto a muchas plataformas intensificar sus esfuerzos y responder más rápidamente a las consultas, tales como las hechas por la Unidad de Notificación de Contenidos de Internet de Europol. Twitter, por ejemplo, suspendió más de 1,2 millones de cuentas por infracciones ligadas al terrorismo entre agosto de 2015 y diciembre de 2017, mientras que Facebook tomó medidas contra 1,9 millones de contenidos de Daesh y Al Qaida tan solo en el primer cuatrimestre de 2018. Reconocemos y acogemos positivamente estos esfuerzos.

Sin embargo, hay que redoblar los esfuerzos, y un mayor número de plataformas deben ser más activas a este respecto. Al establecer las medidas en marzo, dejamos un plazo de tres meses a todas las partes para que alcanzaran nuestros objetivos, reservándonos el derecho a considerar la promulgación de legislación o normas si no observábamos progresos suficientes.

Habida cuenta de los retos que siguen pendientes, y a pesar de los buenos resultados obtenidos por los actuales esfuerzos voluntarios, no hemos observado avances suficientes, y ahora hemos de actuar de manera más firme en materia de contenidos terroristas en línea a fin de proteger mejor a nuestros ciudadanos. Para complementar el planteamiento voluntario, la Comisión está trabajando en una propuesta legislativa que se está elaborando en el pleno respeto de los derechos fundamentales y de la libertad de expresión en línea.

La propuesta tratará de resolver las cuestiones pendientes, puesto que la fragmentación del marco reglamentario y legislativo vigente a nivel nacional que existe en la UE significa que las plataformas se enfrentan a un alto grado de inseguridad jurídica, al tiempo que no todas ellas participan en los procedimientos voluntarios existentes. La diferencia de tamaño y recursos supone que tienen diferentes capacidades para actuar contra los contenidos de carácter terrorista, y sus políticas para hacerlo no siempre son transparentes. Todo esto da lugar a que tales contenidos sigan proliferando en internet, que reaparezcan una vez suprimidos y que se propaguen de unas plataformas a otras como un virus.

El objetivo es establecer una normativa clara y transparente, así como un conjunto de normas mínimas aplicables a cualquier plataforma de internet que desee ofrecer sus servicios a los ciudadanos europeos. También quiero subrayar que este problema no lo pueden resolver las plataformas por sí solas. No estamos externalizando la responsabilidad al sector privado: los Estados miembros también deben redoblar sus esfuerzos y velar por que tengamos una normativa eficiente y eficaz, por ejemplo, mediante la creación de unidades de notificación de contenidos de internet.

Al recordar a las víctimas mortales de los atentados perpetrados en Cataluña hace un año, reconocemos que el terrorismo sigue siendo una amenaza muy real para Europa. No podemos permitirnos el lujo de relajarnos o caer en la autocomplacencia frente a este fenómeno oscuro y destructivo. Y en la lucha contra aquellos que quieren hacernos daño, internet sigue siendo un instrumento clave que utilizan las redes terroristas como medio para radicalizar, formar y ensalzar a quienes perpetran estas atrocidades. Ha llegado el momento de tomar más medidas para impedir que los terroristas puedan abusar de internet de esta manera.

Julian King es Comisario europeo de Seguridad