Una Constitución de futuro

«La Constitución que supieron redactar los hijos de aquellas dos Españas que helaron el corazón de Machado, está hecha de responsabilidad, de lealtad, de generosidad y de prudencia. Responsabilidad para estar a la altura del reto planteado, lealtad a la Nación y a un proyecto de convivencia para todos, generosidad para renunciar a las posiciones maximalistas en beneficio de la concordia y prudencia para no volver a caer en los errores de nuestra historia»

Por Mariano Rajoy
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Ahora que algunos se empeñan en mirar al pasado porque no saben qué hacer con el futuro, no deberíamos olvidar que, en materia de concordia, la historia de España dista mucho de ser una historia ejemplar. Pero esa maldición de luchas cainitas que han jalonado nuestra larga y azarosa vida en común se rompió hace ahora cuarenta años. Los españolitos que llegaron al mundo después del año 1978 no han necesitado encomendarse a Dios para que les protegiera de la historia de su país. Esos españolitos, los del 78 en adelante, han tenido la fortuna de nacer en una España casi inédita hasta entonces: una España de concordia, cálida y acogedora, en la que cada español tiene su espacio y