La comunión de Andreíta

ANTONIO BURGOS
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YO no sé si habrá crisis o no habrá crisis; y si en El Rocío se habrán dejado de alquilar cientos de casas para los que iban a pintar la mona y a convidar a los compromisos; y si las primeras comuniones, con la recesión, han dejado de ser pequeñas bodas derrochonas de princesas vestidas de blanco; pero nada de esto afecta a Ubrique como modelo productivo. Ubrique, fecunda localidad artesana de la serranía de Cádiz, producía antes marroquinería. Ya saben: petacas, carteras, pitilleras, monederos, billeteros, cinturones, bolsos, mariconeras, riñoneras. En cada casa ubriqueña había un emporio de creación de riqueza con la piel. Muchos creían que Ubrique no era un pueblo, sino un animal. Que la «piel de Ubrique» era como la «piel de cocodrilo» o así. Pero vinieron los chinos, empezaron a traer carteras y billeteros como si fueran rosas o cedés por los bares, baratísimos, y Ubrique entró en crisis. La parte marroquinera. Porque la parte mediática de Ubrique, su modelo productivo para las televisiones y las revistas, está de pujante que da gloria verlo.

Lo digo por la primera comunión de Andreíta.

Jesulín tiene muy poco que valorar como torero. Pero siempre lo he admirado como creador de fama, como máquina de producción de popularidades propias y ajenas. ¿Cómo se las avió para llenar las plazas sin valer un duro, aquello que iban las mujeres y le tiraban la sección entera de lencería del Cortinglés? Si siendo lo que fue en su toreo de chuflón y oro, Jesulín ha formado en los medios la que ha liado, ¿se imaginan la que habría montado si llega a ser Antonio Ordóñez?

Debe de ser por el modelo productivo de Ubrique. Que como otros ponían un tallercito de marroquinería, Jesulín montó una fábrica de popularidades y famoseos. Todo lo que Jesulín toca lo convierte en oro de plató y cuché. No sólo fue famoso él, siendo lo poco que era en el toro: hizo famosos a sus hermanos, a La Jesulina, a su madre, a su tía, a sus novias, a su padre. ¡Hasta a las puretonas que su padre se trajina entre cojetá y cojetá! Cualquier consumidora media de televisión y revistas sabe sobre Humberto Janeiro bastante más que sobre Humberto de Saboya, y sobre la Casa Jesulín mucho más que sobre la Casa de Borbón. Estoy por pensar que la de Janeiro es la Casa de Ubrique Dos Sicilias o la Casa de Ubrique Coburgo-Gotha, porque hace famoso inmediatamente cuanto está relacionado con ella.

Por ejemplo, a Belén Esteban. ¿Es tan lista Belén Esteban para vivir de su fama del mismo modo que otros viven del cortijo que heredaron, o todo se lo debe al modelo productivo de Ubrique? Belén Esteban estuvo cinco minutos en la Casa Jesulín. Justo el tiempo necesario para que el monstruo del famoseo padreara y tuvieran a Andreíta. Desde entonces, Belén Esteban es profesional de su propia biografía, vive de ella. Si no hubiera sido por la teoría y practica mediáticas de la Casa Janeiro, Belén Esteban no habría sido nada, más que la tía ordinaria del «Andreíta, coño, cómete el pollo». Ahora resiste a la crisis y al olvido, a pesar de que cada vez se le está poniendo más cara de boxeador viejo. La cara de Belén Esteban cada vez me recuerda más a El Fary. Más que ex mujer de Jesulín parece hija de El Fary. A pesar de ello, ¡la que ha liado con la comunión de Andreíta! Todos lo sabemos todo sobre la comunión de Andreíta. El problema de España no son los 4 millones de parados, no: el problema era si Jesulín y La Campa iban o no iban a asistir a la comunión de Andreíta. Convierten en oro mediático cuanto tocan. Qué maravilla el modelo productivo mediático de Ubrique. Tanto, que ZP, para arreglar la tiesura de nuestra economía, se ha tenido que buscar a uno que se llama precisamente como la mujer legítima de Jesulín: Campa.