Como monos en una jaula

De esta visión demente sólo puede surgir una disociedad horrenda sin fe ni esperanza

Juan Manuel de Prada
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Resulta, en verdad, lastimoso, ver a los chavales españoles convertidos en mamarrachos gregarios de modas extranjeras, con sus disfraces macabros de Giligüín. Cada año son más; y sus celebraciones son más bullangueras, como de monos encerrados en una jaula que se disputan una garrafa de licor. Que este es el destino que aguarda a los pueblos que se quedan sin teología.

En las mojigangas y mascaradas propias de nuestra tradición siempre la gente se disfrazó de diablo, lo mismo en las danzas de la muerte medievales que en las carnestolendas barrocas. En mi tierra, incluso, tenemos las fiestas de zangarrones, que son mascaradas invernales de carácter burlesco, donde las figuras diabólicas salen a la calle con un cinturón de cencerros,

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