Pablo Iglesias no se resigna

Cómo adelantar a Podemos por la derecha

Jesús Lillo
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A Pablo Iglesias le entró la llamada que estaba esperando mientras hacía ayer balance, muy por encima, sin esa labia que tiene y gasta, del desastre electoral de Unidas Podemos. No era Pedro Sánchez para ofrecerle un ministerio, sino Ana Rosa Quintana para meterlo en directo. Sálvate Deluxe. No hay más que echarle un ojo a la programación de las emisoras en abierto para entender que es más probable que a uno lo llamen desde un plató que desde La Moncloa, pero en el caso de Iglesias concurren una serie de factores que todavía hacen posible un vuelco telefónico. Como a su compadre Monedero, a Iglesias siempre le quedará la tele, de capital iraní o italiano, pero no se resigna

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