Coincidencia

Por Alfonso USSÍA
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Al fin, lo que son las cosas, comparto plenamente un punto de vista con Javier Arzallus. Ni el más etéreo matiz separa su opinión de la mía. En este caso estamos tan unidos, o más, que las parejas históricas del amor inquebrantable. Romeo y Julieta, Calixto y Melibea, Setién y Pagola, Sergio y Estíbaliz y Rociíto y Fidel. Corazones, como escribía Wodehouse, que laten al unísono. Existen otras parejas, compactas y seguras, que también merecen el honor de figurar en esta relación gozosa, pero sólo sus nombres ocuparían la totalidad del espacio. Cleopatra y Marco Antonio, Rodrigo de Vivar y doña Jimena, la reina María Luisa y Godoy, Miguel Boyer e Isabel Preysler y Mauri y Maguregui. No terminaríamos. Tampoco con las parejas figuradas que han pasado a la historia como de amor cumplido, no habiendo pasado de la vana ilusión. Alonso Quijano y Aldonza Lorenzo, Fidel Castro y Cristina Almeida o Dinio y Marujita Díaz. Una bellísima dama intentó formar pareja con Bernard Shaw con un argumento fácilmente rebatible. «Maestro, hagamos el amor y tengamos un hijo. No habrá en el mundo nadie más afortunado, porque tendrá su inteligencia y mi belleza». El gran irlandés no necesitó de mucho tiempo para tirar por la borda la bondad de la propuesta. «Señora, ¿y si sale al revés, con mi belleza y con su inteligencia?». Tampoco estoy defendiendo con esto que Arzallus y yo nos dispongamos a tener un hijo, lo que no es imposible científicamente, pues ya se sabe que los nacionalistas son capaces de darle la vuelta a todo, y si Arzallus se empeña en ser madre es probable que lo consiga. Casos más raros se han visto. Sucede que para engendrar un hijo, además de súbita pasión hay que compartir algunas ideas sobre su futuro, y ahí, lo presiento, ni Arzallus ni yo coincidiríamos. Pero con buena voluntad todo se consigue.

No siento placer alguno al denunciar y comentar las barbaridades que ha dicho Arzallus a lo largo y ancho de los últimos 25 años. Lo hago porque creo que es mi obligación. Pero me aburre «tamaño baño», como decía una antigua novia venezolana, no de Arzallus, sino mía. En estos años, las palabras de Arzallus y sus actitudes, nos han envilecido a todos. Ha conseguido que personas buenas y ponderadas, sensatas y reflexivas, hayan perdido su bondad, ponderación, sensatez y capacidad de reflexión sacudidas por el pasmo, la indignación y el escándalo. Arzallus nos ha sembrado a todos los malos sentimientos, y en más de uno han aflorado. Yo mismo lo he reconocido. Si un tiesto de flores se desprende de un balcón y le cae a Arzallus en la cabeza, lo sentiría por el tiesto de flores, y esa reacción no es caritativa ni cristiana. Si acaso, ecologista, pero tampoco con argumentos de defensa.

No obstante, al fin, comparto su opinión, y eso abre la ventana de la esperanza, aclara el horizonte y allana los caminos. Ha dicho Arzallus que «en España no hay plena democracia», y tengo que darle la razón, toda la razón y nada más que la razón. Su opinión es la consecuencia analítica de muchos años de experiencia. Aplaudo con cautela su sinceridad y la valentía de sus palabras. Porque en España, efectivamente, no hay plena democracia.

Se ha establecido la democracia en la mayor parte de España, excepto en un territorio que Arzallus conoce muy bien. Los españoles somos libres exceptuando a los que viven en las Vascongadas defendiendo unos ideales que no concuerdan con los nacionalistas, sean éstos últimos de los que matan o de los que recogen los frutos del árbol o de los que simplemente votan a los nacionalistas por intereses personales, sociales, profesionales o económicos. En España habrá plena democracia cuando en Vizcaya, Guipúzcoa y Álava desaparezca el miedo, se ahogue la coacción y se olvide la amenaza y la muerte. Arzallus ha acertado plenamente y creo que es de justicia reconocerle su derecho a atinar de vez en cuando. En España no hay plena democracia porque ha sufrido una mutilación. La habrá cuando Arzallus se reitere o se calle, porque la única España no democrática es la que él maneja y humilla. Buen golpe, Arzallus.