EDITORIAL ABC

Coalición de golpistas en Alsasua

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Si una imagen vale más que mil palabras, la de esteladas junto a ikurriñas en la manifestación de apoyo a los matones filoetarras de Alsasua lo dice todo. Es la conjunción, sin tapujos, ni eufemismos, más tóxica que ha conocido la democracia española: la del nacionalismo con la violencia. La realimentación entre uno y otra ha sido una constante en los cuarenta años de régimen constitucional, con un evidente círculo cerrado de beneficio entre el chantaje violento y los éxitos nacionalistas. El objetivo siempre ha sido debilitar al Estado lo suficiente para que acabara cediendo a las demandas secesionistas, fueran estas del País Vasco o en Cataluña. Un buen ejercicio para desmemoriados es recordar los pactos de Carod Rovira con

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