El chavismo, veneno para todo un continente

Maduro pierde otro aliado tradicional, de tal manera que sus apoyos en la región se centran, fundamentalmente, en Cuba y Bolivia

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Agobiado ante la ola de inmigrantes que escapan de la tiranía de Nicolás Maduro y el desastre que el dirigente bolivariano está provocando, el Gobierno de Ecuador escenifica estos días su alejamiento del régimen de Caracas, sustanciado en primera medida en la expulsión de la embajadora de Venezuela como respuesta a los últimos insultos que un ministro chavista ha lanzado al presidente Lenin Moreno. Maduro pierde otro aliado tradicional, de tal manera que sus apoyos en la región se centran, fundamentalmente, en Cuba y Bolivia una vez que los distintos mandatarios de corte populista, o aquellos que miraban con simpatía la revolución bolivariana, han ido perdiendo elecciones en sus países. El chavismo se ha convertido en un letal veneno para Iberoamérica toda vez que el éxodo que ha provocado en Venezuela lo reciben los países vecinos. Hablamos de un movimiento multitudinario de personas que huyen de un país convertido en una especie de Siria americana. La situación en Colombia, Brasil y Ecuador es muy difícil pues la acogida de los refugiados no es nada fácil teniendo en cuenta las gigantescas dimensiones de esta migración, a la fuerza, de gentes que apenas les queda la esperanza de encontrar un futuro fuera de su tierra. Han fracasado uno tras otro los intentos de que Maduro se avenga a negociar con la oposición el regreso de las libertades a un país, antigua tierra de promisión por sus recursos, devastado por la desastrosa gobernación del chavismo. En este apartado, el papel desempeñado por Rodríguez Zapatero está siendo lamentable. Tan grave es la situación que hay países que ya trabajan en un escenario post-Maduro, aunque aún parezca confusa esta alternativa teniendo en cuenta que el autócrata no ceja en su actividad represiva. El chavismo ya no solo es un problema para los venezolanos, es un problema global.