Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña
Quim Torra, presidente de la Generalitat de Cataluña - EFE
EDITORIAL ABC

Cataluña oficializa el totalitarismo

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Para la Generalitat de Quim Torra, «no se ha podido evidenciar fehacientemente maltrato físico» en el caso de la alumna de diez años que el pasado martes fue presuntamente agredida por su profesora por dibujar en clase una bandera de España. La denuncia interpuesta por la madre de la menor -que detalla cómo la maestra agarró por detrás a la niña, la tiró al suelo, la agarró por la camiseta y la expulsó de clase- es papel mojado para el departamento de Educación catalán, que se ha limitado a abrir un expediente disciplinario. En el arrebato independentista de la profesora «no se percibe motivación ideológica», aseguran los responsables de un sistema educativo que se limita a difundir en las aulas la ideología xenófoba y supremacista de Torra. Inhabilitada para seguir en contacto con los alumnos, la maestra se enfrenta a una simple falta leve, un pellizco de monja que viene a animar al resto de profesores a profundizar en el temario de la exclusión y el odio a todo lo español. Difamar, insultar, adoctrinar e incluso agredir sale gratis en la Cataluña de Torra. Lo sabe el claustro del instituto El Palau de Sant Andreu de la Barca, una de cuyas integrantes reconoció ayer ante la Justicia que organizó un «debate» sobre el 1-O en su aula, pero «sin humillar» a los hijos de los guardias civiles que la acusan de los delitos de discriminación y contra la integridad moral.

En la república totalitaria de Torra, la presidenta de su «asamblea nacional» se refiere a una reportera incómoda como «esa española» mientras su organización lanza un buscador de marcas para excluir a las empresas que no comulgan con el credo separatista, y los profesores organizan «debates» infantiles sobre la Guardia Civil y golpean a los niños que pintan banderas de España. No hay mejor retrato de una sociedad enferma que el que proyecta Cataluña.