Carta a las discográficas

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Como tendrán mucha curiosidad al ver las estadísticas de quienes compran discos en España, quiero que sepan que yo soy uno de los pocos que aún continúa haciéndolo. Sí, ya sé que suena increíble, pero es cierto: ni grabo ni compro discos ilegales. Y no lo hago por pereza ni porque me gusta mucho la música y prefiero tener los CD originales; manías que tiene uno. Pero quisiera invitarles a reflexionar seriamente sobre el precio -en mi opinión, abusivo-, que tienen los discos hoy en día, pese a que su coste de fabricación ronda las 100 pesetas. Los artistas se quejan con toda la razón de que el pirateo se haya convertido en su peor enemigo. De acuerdo, no se puede aplaudir esa práctica. Ahora, ¿no entienden que muchos aficionados se sienten estafados por tener que pagar cerca de 3.000 pesetas por algo que les cuesta fabricar treinta veces menos? Sí, ya sé que además del precio de la materia prima tienen que tener un margen para sueldos, promoción, etcétera. No voy a entrar en ese debate, que ustedes lo tienen bien aprendido.

Sólo les lanzo una idea por si por casualidad les da por considerarla: han calculado las pérdidas que les supone el pirateo, ¿no creen que les compensaría bajar el precio de los originales para que no hubiera tanta diferencia y a la gente no le mereciera la pena comprar discos piratas? Se trata sólo de que se adapten a los tiempos y hagan de la suya una industria competitiva.

Pablo Herreros Laviña.

Madrid.