La carcoma

A veces una sociedad valiosa se extravía y empieza a declinar

Luis Ventoso
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Es un error común dar por garantizado que países, regiones y ciudades que son un éxito continuarán para siempre instaladas en la prosperidad. La historia nos imparte reiteradas lecciones de que a veces, sin que nadie lo espere, una sociedad puede malearse. La carcoma, al principio invisible, va infectando la médula social. Hasta que un día, contra todo pronóstico, comienza un dramático y acusado declive. ¿Quién podía imaginar que la rica Venezuela, a la que emigraban aldeas gallegas enteras a comienzos del siglo XX, degeneraría hasta convertirse en un Estado semifallido, con apagones, sanidad tercermundista, tiranía y desabastecimiento? ¿Quién podría pensar que Yugoslavia, ejemplo de un cierto desarrollo en el mundo comunista, implosionaría en una cruel guerra xenófoba? ¿Cómo pudieron

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