Cambio de guardia

Calvo, la única

Uno esperaría que un ministro -o una ministra- renuncie prudentemente al placer de exhibir su ignorancia

Gabriel Albiac
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Tengo la radio puesta cuando escribo. Escucho, con estupor, a la ministra Calvo: «Soy feminista desde que tengo 15 años y nunca he ido a una manifestación con mujeres de la derecha». Ignoro en qué año tenía quince la ministra. Sí sé que, si la señora Calvo no vio nunca a una mujer de derechas en sus manifestaciones, tampoco yo vi nunca a un socialista de ningún sexo en los choques callejeros que, contra la dictadura, sacudieron mi Madrid entre 1967 y 1975. Ni esto impide que haya habido socialistas antifranquistas (por más que tantos de ellos llevaran primero la camisa azul), ni impide aquello que tantas de las mujeres emancipadas voten, sin el menor problema, a partidos conservadores: de

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