Dos cachetes y un juez

Un poco más de prudencia por todas las partes es conveniente. Por el juez y por quienes prejuzgan

Carlos Herrera
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Una madre le soltó dos bofetadas a su hijo adolescente que, al parecer, se negaba a entrar en la ducha. Pontevedra. No sabemos cómo fue el precalentamiento de esa escena, es decir, si la tensión venía de atrás o era solo inmediata. No sabemos si el adolescente ejercía como muchos seres humanos de esa edad y sometía la relación con sus progenitores a un constante «tour de force». Solo creemos que hubo un par de cachetes, o de sopapos, o de guantazos de una madre tal vez harta de que el adolescente no siguiera sus indicaciones. O de una madre de mano fácil, que a la primera de cambio suelta el brazo y te arrea sin conocimiento por no seguir

Carlos HerreraCarlos HerreraArticulista de OpiniónCarlos Herrera