Buenos trileros

M. MARTÍN FERRAND
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SERÁ todo lo laica que quiera proclamarse, pero, según las enseñanzas de la escuela del Cardenal Cisneros, María Teresa Fernández de la Vega se apareció a los presentes, en uno de esos desayunos que forman parte del nuevo folclore madrileño, y, rodeada por nueve ministros, vino a decir: «Estos son mis poderes». Lo son. La reaparición de la vicepresidenta, sintomática tras la remodelación gubernamental que la ha reforzado como número dos del Gobierno, tiene sus lecturas. La más significativa pudiera ser el renovado énfasis de izquierda en sus palabras y en sus dichos. Tal y como acostumbra, aprovechó el viaje y el desayuno para zurrarle al PP -ese es su más sólido fundamento ideológico- y luego no dijo nada, pero lo dijo con un lenguaje de izquierda vieja, como si el PSOE no hubiera abjurado del marxismo.

Es todo un síntoma de lo que nos espera. José Luis Rodríguez Zapatero, según acreditan sus hechos, no tiene nada claro cómo enfrentarse a las crisis que tanto nos enflaquecen como Nación y nos debilitan como Estado; pero su instinto de conservación política, su mayor virtud y la génesis de la mayoría de sus contradicciones, le invita a cargar las tintas rojas de su discurso. Nada mejor para eso que, entre palo y palo a la derecha, cantar los valores de los desheredados por la fortuna. Es ridículamente populista y anacrónico, pero funcional. Que se lo pregunten a Manuel Chaves, gran responsable de que Andalucía sea la región con más paro de toda Europa, que no ha hecho otra cosa en sus veinte años de poder y subsidio.

El despliegue propagandístico no puede vendernos unas soluciones inexistentes para una crisis demoledora; pero, a cambio, con la técnica de los mejores trileros, nos entretiene tratando de averiguar bajo cuál de los barriletes del juego se esconde la bolita. En eso el zapaterismo es imbatible. Cuando el Estado entra en déficit temerario y el gasto público hace sonar las alarmas, mientras el paro se hace dramático e insoportable, Zapatero nos anunció que, «en las próximas semanas» llegarán al Congreso nuevos proyectos legislativos, desde la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, a la de Igualdad de Trato. Y, además, una nueva Ley Audiovisual -¿qué fue de la reforma de RTVE que estudió un comité de sabios que no consiguió demostrar su sabiduría?- en la que se rebajaron los niveles de publicidad en TVE... Menos pan, pero más circo.