Los bichos y el sexo

HERMANN TERTSCH
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MONTECASSINO

La ministra de Igualdad, Bibiana Aído, y la secretaria de Organización del PSOE, Leyre Pajín, son dos personajes con una sola virtud. Su falta de sofisticación en el pensamiento y su lógica de lucha por la imposición que es la supervivencia frente a enemigos internos y externos las hace perfectamente incapaces siquiera de simular cierta empatía con mundos que se hallen fuera de sus estrechos cuchitriles mentales. Esto es resultado del embrutecimiento lógico de quienes han recibido toda su formación cultural y sentimental en una cueva de la subcultura ideologizada. Me refiero a esos nidos de adoctrinamiento socialista en los que, como camadas de hurones, aprenden a atacar a todo animal extraño pero también se despedazan entre sí en su lucha por el favor de sus mayores. Nuestras heroínas están pletóricas con su ley del aborto. Y hartas de noñerías. Aído ha proclamado que el feto de trece semanas no es un ser humano. En realidad podía haber dicho veinticuatro o treinta. Asegura que puede tratarse de un «ser vivo» pero que la ciencia no avala el carácter humano del mismo. En fin, la doctora en ciencias considera que hasta la semana que decreta el Consejo de Ministros, las mujeres se pasean con un bicho en la tripa. Quien se atreva a discutirlo es un facha o un acólito de Rouco. La otra estrella de la elegancia socialista en palabra y presencia, Leire Pajín, dice que el aborto «permita disfrutar de la sexualidad de forma segura». Gracias a los socialistas y su aborto vamos a saber por primera vez lo que es disfrutar con el sexo.