Vidas ejemplares

Ayuso y Aguado deben corregir

Dos partidos liberales no pueden inventarse consejerías como agencias de colocación

Luis Ventoso
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Flamantes gobiernos de todo signo suelen incurrir en la frivolidad de cambiar los departamentos de la administración nada más llegar al poder, como si con ellos arrancase una era. Mejorar el servicio público suele ser lo de menos. Lo hacen casi siempre por interés partidista y como si se tratase de una acción sin costes, algo así como mover unas fichas jugando al Monopoly. Pero cuando un presidente del Gobierno, o un mandatario autonómico, se pone estupendo y modifica el modelo y número de ministerios o consejerías se genera desorden, gasto público -pues esos cambios tienen un coste- y estrés en el cuerpo funcionarial. La pista de auditoría se embadurna. El personal anda en la berza y tiene que reubicarse.

Luis VentosoLuis VentosoDirector AdjuntoLuis Ventoso