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POR FLORENTINO PORTERO
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Helicópteros norteamericanos han penetrado en territorio sirio para aniquilar una célula de Al Qaida, que supuestamente actuaba como punto de apoyo para introducir terroristas en Irak. La operación parece haber sido un éxito, como las que recientemente se han sucedido en Pakistán, tanto contra grupos talibán como de la propia Al Qaida. El mensaje es claro: los comandantes norteamericanos tienen autorización para atacar unidades enemigas en territorios vecinos si sus gobiernos toleran o apoyan grupos que buscan la desestabilización de gobiernos legítimamente elegidos.

El caso sirio tiene una dimensión especial. Gracias a la mediación turca se ha establecido un diálogo entre los gobiernos de Jerusalén y Damasco. Los baasistas sirios quieren salir del aislamiento a que están siendo sometidos y creen que pueden llegar a acuerdos con Israel, Francia y EE.UU. que mejoren su situación. Las claves son el futuro de Líbano y su apoyo a Al Qaida y a Hizbolá. El mensaje que acaba de enviar el general Petraeus, comandante en jefe de todas las fuerzas norteamericanas en Oriente Medio, es meridianamente claro. Mientras el Gobierno sirio siga permitiendo el paso de terroristas los avances serán poco probables, pero las incursiones de sus unidades se harán más frecuentes.

Irán ha reaccionado con prontitud condenando a EE.UU. y defendiendo a su aliado. En Teherán también han recogido el mensaje de que no se tolerará el apoyo a insurgentes de ningún tipo.

La pacificación de Irak se desarrolla a una velocidad que ni los más optimistas pudieron prever. Falta un largo camino político por recorrer, pero la batalla por la seguridad se está ganando. Irán y Siria han fracasado en su intento de derrotar a EE.UU. por medio de grupos terroristas y ahora se encuentran más expuestos. Un paso como el dado en Siria no se aprueba sin un minucioso examen de la situación. El general Odierno, responsable de las operaciones en Irak, y su superior Petraeus creen que ha llegado el momento de presionar directamente a quienes vienen dando facilidades a la insurgencia.

Florentino

Portero