El avión a400m ha ganado

DARÍO VALCÁRCEL
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EL debate sobre el A400M, el avión militar de transporte de Airbus Military, se ha solucionado después de largas discusiones entre los gobiernos y EADS, compañía madre de Airbus. Asunto decisivo para la defensa europea y para la Unión como tal, en un momento muy difícil para el europeísmo. La UE no vive solo de ideas. La UE vive también de proyectos concretos, como este programa de una gran sociedad aeroespacial, hijo del largo plazo. Para un neozelandés o un australiano, el asunto es complicado de entender. Pero por fin, siete gobiernos europeos, seis de ellos miembros de la UE y otro, Turquía, quizá próximo a serlo, han llegado a un acuerdo sobre el reparto del sobrecoste del avión. EADS recibirá un pago adicional de 2.000 millones de euros, además de 1.500 millones suplementarios, total 3.500 millones. El último pago, 1.500 millones, se hace como ayuda a las exportaciones: EADS venderá probablemente un número alto de estos aviones. Estamos ante un diseño útil para la guerra pero también para la paz. Si el avión hubiera existido, los europeos habrían podido enviar decenas de estos aparatos, con excavadoras, grúas, palas, a Haití o a Chile... Cada A400M transporta 66 heridos en camillas y toneladas de material sanitario. El avión empieza ahora a entrar en servicio. Un poco tarde.

La construcción de los 184 aviones encargados llevaba la factura a más de 20.000 millones (Alemania 60, Francia 50, España 27, Reino Unido 25, Turquía 10, Bélgica siete, Luxemburgo uno, más cuatro fuera de Europa, para Malaysia). El precio ha crecido hasta 27.000 millones. EADS paga hoy casi 100 millones mensuales de gastos financieros. Este mes debía cerrar las cuentas ante bancos y accionistas, sin retraso posible. Y se han cerrado. En un mundo en el que tantos sueños acaban mal, éste no ha terminado mal. Por primera vez, la compañía ha anunciado pérdidas en 2009 (763 millones de euros) pero espera obtener beneficios en 2010. No habrá dividendo en este ejercicio. Pero quienes representan a EADS, Pierre Gallois, Tom Enders y Domingo Ureña, francés, alemán y español, han ganado esta vez.

Francia y España eran titulares del 25 por ciento del capital (España, 5,48 por SEPI). Urgía decidir quiénes firmarían el préstamo que garantizara la operación, si los accionistas estatales o el total de siete compradores. Por fin, el viernes 5, en una última reunión, se decidió que los siete serían garantes. El martes 9 se presentaban los resultados.

Hace cinco días, los compradores anunciaron que aceptaban por fin un 10 por ciento de sobreprecio, 2.000 millones más, además de 1.500 millones suplementarios sobre futuras exportaciones. Existen pocas dudas sobre la capacidad exportadora de EADS. Entre los pequeños compradores podrían estar Australia, Suráfrica, Holanda, Suecia. Entre los grandes, Estados Unidos, China, India, Brasil. Se dudaba si el A400M arruinaría a EADS o doblaría sus exportaciones: no había término medio. Pues bien, parece que EADS permanecerá como compañía europea y será capaz de conseguir ventas, muchas ventas. Los siete gobiernos han dado prueba de buena voluntad al levantar las penalizaciones por retraso. EADS mantiene su calificación financiera, triple B+. Quizá la mejore de aquí a 2012.

El avión, actualmente fabricado en Bremen, Múnich, Ulm, Toulouse, Nantes, Getafe, Bristol, Filton, Bruselas, Ankara, se montará en Sevilla. Asegurará a los europeos no menos de 20.000 puestos de trabajo directos y otros tantos indirectos: casi todos de alta o muy alta cualificación. Atención a esto último.

Desde hace meses hemos escrito acerca del A400M. Europa había hecho una apuesta de gran riesgo. Los diseñadores del avión trabajaban desde 1995. EADS pudo desaparecer en uno de esos remolinos del río de la vida. Quizá la hubieran comprado los chinos. La historia ha acabado bien.