Armonización europea y libertad

FERNANDO FERNÁNDEZLA campaña electoral está provocando tantas ocurrencias que no

FERNANDO FERNÁNDEZ
Actualizado:

LA campaña electoral está provocando tantas ocurrencias que no tenemos tiempo a digerirlas todas. Seguro que se les ha pasado por alto la promesa del presidente Zapatero de armonizar el horario de los comercios, empresas y colegios. Y no puedo reñirles por ello porque parece un tema menor. Pero no lo es. En una primera lectura puede resultar una propuesta interesante, moderna, europea. Pero esconde una visión preocupante de la política y una mala receta económica. Es preocupante porque concibe el poder como el arte de cambiar la vida y costumbres de los ciudadanos a golpe de decreto ley. Que al gobernante de turno no le gusta la siesta, pues se suprime. Supone un desprecio por la costumbre, como un mal a erradicar, y una ignorancia supina del por qué de las cosas, que nunca suelen ser un accidente sino el resultado de complejos procesos culturales e históricos. Debería el presidente volver a leer a Marvin Harris, aquel antropólogo americano creador del materialismo cultural que estaba tan de moda cuando él andaba por la universidad. Concebir las costumbres como el resultado de una oscura conspiración reaccionaria para perpetuar el aislamiento de España refleja una filosofía intervencionista extrema, un nuevo imperialismo disfrazado de progresía muy al gusto de la Educación para la Ciudadanía.

Si fuera sólo eso podríamos discutir de filosofía moral, que dirían los economistas clásicos. Pero es además muy mala política económica. Armonizar con Europa es muchas veces sinónimo de restringir la libertad. Esto es sin duda cierto en el caso de los horarios comerciales, como bien saben nuestros ilustrados gobernantes. Recuerden la famosa directiva de servicios, más conocida como directiva Bolkestein por el nombre del comisario que murió en el intento. Europa, que fue una excusa para adoptar reformas económicas necesarias en los años ochenta como la ortodoxia monetaria, la apertura comercial o la estabilización fiscal, se ha convertido en una rémora a la liberalización de la economía española, porque el acervo comunitario en materia de libertad de mercados deja mucho que desear, vean si no la decisión del Tribunal de Justicia de La Haya de condenar la ley Rato a la vez que se autorizan los monopolios públicos como EDF. La Europa social es un obstáculo a los propios objetivos comunitarios contenidos en la Agenda de Lisboa. La Europa fortaleza es un serio impedimento al éxito de la ronda Doha en el seno de la Organización Mundial de Comercio. Esa y no otra es la razón profunda del rechazo británico a la non nata Constitución Europea. La armonización europea es con demasiada frecuencia el sinónimo políticamente correcto del nuevo proteccionismo.

Mucho más grave aún es la propuesta de armonizar los horarios de trabajo y enseñanza. Refleja una concepción de la escuela como apeadero de niños, como una guardería donde se mantienen entretenidos mientras los adultos se dedican a cosas serias y un paso más en la dejación de responsabilidades de los padres respecto a la educación de sus hijos. Por ese camino, las escuelas acabarán siendo como los parques de bolas donde dejamos a los niños mientras compramos en Ikea. Es una propuesta electoral muy eficaz para cargarse aún más nuestro sistema educativo. La calidad de la educación española es una de nuestras principales desventajas competitivas en la economía global. No hace falta citar los resultados del último informe Pisa. Lo menos que se puede pedir a nuestros gobernantes es que se la tomen en serio y no la aprovechen para hacer demagogia. Tiene muchos problemas, pero uno de ellos no es la compatibilidad de horarios. Alemania tiene una jornada escolar mucho más reducida y resultados mucho mejores. Les voy a sorprender, pero el tema lo merece. Me habrán leído muchas veces criticar con dureza al gobierno tripartito catalán. Pero esta vez se ha atrevido a hacer algo que demandan todos los especialistas internacionales y se ha echado en cara a los sindicatos de profesores en plenas elecciones. La Generalitat pretende eliminar la elección asamblearia entre profesores del director de centro educativo, profesionalizar el puesto y dotarle de competencias ejecutivas para elegir profesores y adaptar los currícula y contenidos de las enseñanza. Enhorabuena y suerte. Me alegro que hasta los nacionalistas descubran los méritos del mercado, la libertad y la responsabilidad individual.