El antídoto de Bush para el Banco Mundial

POR JOSÉ LUIS DE HAROSERVICIO ESPECIALNUEVA YORK. Sólo hizo falta un año y medio

POR JOSÉ LUIS DE HARO
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NUEVA YORK. Sólo hizo falta un año y medio en el Departamento de Estado, para que Condoleezza Rice le definiera como su «alter ego» gracias a su «incansable ética laboral». Lo cierto es que Robert Zoellick, el señalado a dedo por el presidente George Bush para suceder al polémico Paul Wolfowitz al frente del Banco Mundial, está muy acostumbrado a ser un líder en la sombra, sin abalorios ni popularidad, algo que le ha hecho conocedor de los pormenores del sector financiero y garantizado una estrecha amistad con los principales mandatarios de todo el mundo.

La nada desdeñable experiencia de Zoellick en un sinfín de temas, que abarcan desde el genocidio de Darfur hasta la inclusión de China y Taiwán en la Organización Mundial de Comercio (OMC), le han conferido el respeto de todo el mundo. Eso sí, el punto a favor de este norteamericano reside en que en su currículo no existe ninguna prueba fehaciente que le relacione con Irak, el talón de Aquiles que pasó factura a Wolfowitz.

Previo a su paso por el Departamento de Estado a comienzos de 2005, este abogado educado en la universidad de Harvard, trabajó como representante del Departamento de Comercio de Estados Unidos y fue uno de los impulsores de la primera ronda de Doha.

Pese a que algunos señalan su falta de carisma, una faceta que este hombre de 53 años ha sabido limar con el paso del tiempo, su desembarco en la entidad internacional se espera como si de la más importante panacea se tratase, ya que su discreción evitará un nuevo huracán de críticas que puedan volver a poner al Banco en entredicho.

Eso sí, hay que tener claro que Zoellick es un incondicional servidor de Bush, al que apoyó a ultranza durante las elecciones presidenciales del año 2000 y para el que ha trabajado durante cerca de seis años. Previamente, también lo hizo para el padre de éste, George H.W. Bush, como director de gabinete.

La elección de Robert Zoellick ha vuelto a poner de manifiesto que Goldman Sachs se ha convertido en la mejor cantera del presidente estadounidense para poner parches a sus vacantes más comprometidas.

Sí, el próximo presidente del Banco Mundial también tuvo sus escarceos con el sector financiero, donde ha estado trabajando desde junio del año pasado, como también lo hizo Henry Paulson, el actual secretario del Tesoro de Estados Unidos, quien ha asegurado que los miembros del Banco Mundial han tenido una reacción positiva ante la nominación.

Activista y abanderado del comercio libre, su labor como responsable comercial de Estados Unidos le llevó a convertirse en un serio defensor de los intereses del sector financiero y de otras entidades de Wall Street en todo el planeta. Aún así, hay quién no ha dudado en tacharle de mercantilista y un unilateralista cuando los intereses comerciales del país del otro lado del Atlántico están en juego, un partidismo que podría poner en juego sus cualidades al frente de la entidad internacional. Habría que señalar para corroborar este punto que entre sus numerosos trabajos, Bob, como le conocen sus amigos, ha formado parte del consejo de administración de un sinfín de empresas del corporate estadounidense, entre las que se incluyen la fraudulenta Enron o Alliance Capital. Y cómo no, su defensa a capa y espada de la política de Bush le ha proclamado como uno de los fundadores de la política del miedo según publicaba hace unos años, la revista «Foreign Affairs», que le incluyó entre aquellos republicanos que comenzaron a utilizar la palabra «diabólico» para referirse a las potenciales amenazas internacionales. Por supuesto, dos años antes, Zoellick rubricó una carta, en la que se incluían las firmas de Donald Rumsfeld o Paul Wolfowitz, para exigir al por entonces presidente Bill Clinton que retirará del poder a Sadam Husein.

Robert Zoellick _ Nuevo presidente del Banco Mundial