Los ángulos ciegos

Salvador Sostres
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Más allá de la opinión que pueda merecer que un tribunal regional alemán se inmiscuya en asuntos propios de la justicia española, haciendo saltar de este modo por los aires el espíritu de lo que son o tendrían que ser las euro órdenes -una red de plena confianza entre los distintos sistemas judiciales de la Unión Europea- lo cierto es que es muy probable que la decisión del tribunal español que juzgará a los procesados por la declaración de independencia en Cataluña, se parezca bastante más a lo que han decidido los magistrados alemanes que a lo que promulga el juez Llarena en su auto.

Hasta los juristas más contrarios al proceso secesionista reconocen que el tipo de violencia que se produjo en Cataluña los meses de septiembre y octubre no es la que el Código Penal requiere para poder hablar de rebelión, ni siquiera de sedición, y que por lo tanto la malversación, la desobediencia y el desorden público son los delitos que más probablemente se acaben apreciando, a la espera de que en el Código Penal se modifique el tipo de violencia asociada a la rebelión para adaptarlo a nuestra era, tal como, por ejemplo, se ha revisado el tipo de violencia relacionado con los delitos de género.

La decisión del tribunal regional alemán es una piedra más en el zapato de la UE, otro motivo para la desconfianza y para el recelo entre los Estados miembros, que añadido a los populismos eurófobos del Brexit, del Frente Nacional en Francia, del independentismo en Cataluña, de Podemos en España o del Movimiento Cinco Estrellas en Italia, entre otros, dejan a la Unión temblando en la cuerda floja, con unos vínculos cada vez más frágiles y menos reconocibles.

Pero en cualquier caso, Puigdemont no queda absuelto, los jueces han negado que sea un perseguido político, y lo han ofrecido en extradición al considerar -en contra de lo argumentado por su defensa- que en España va a tener un juicio perfectamente justo. La malversación comporta unas elevadas penas de prisión y Al Capone fue finalmente cazado por no pagar impuestos. Que resultara una ironía de la Historia no significa que no le cayera encima todo el peso de la Ley, ni que, de una manera u otra, no pagara por lo que hizo.

Los países maduros y sensatos, de cada circunstancia, aunque sea amarga, sacan una enseñanza, y España tiene que reformar su Código Penal para que la verdad política y moral, que es que en Cataluña se dio un golpe de Estado entre el 6 de septiembre y el 27 de octubre, sea a partir de ahora una verdad legal que impida que tan funestos acontecimientos vuelvan a producirse ante la más insólita indefensión del Estado.

Que no sea asunto de la justicia alemana venir a decirnos qué ángulos ciegos tiene nuestro sistema judicial, no significa que nuestro sistema judicial no tenga ángulos ciegos ni que no tengan que ser inmediatamente corregidos.

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