Enfoque

Amarillo Macron

Los chalecos amarillos vuelven a tomar París

Juan Pablo Colmenarejo
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El presidente de Francia bajó la guardia y pensó que su buenismo le había sacado del apuro: «La crisis de los chalecos amarillos ha sido buena para mí». Su declaración a la revista Time acusa recibo con otra revuelta incendiaria. No hay nada como callarse a tiempo en esta era de políticos obsesionados con el lema, un mensaje corto y cualquier espectáculo televisivo. En realidad, los gases lacrimógenos son una metáfora de la impotencia de Macron para explicar a la sociedad francesa que su sistema de pensiones es insostenible. El mandato de Macron se tiñe de amarillo le guste o no al considerado líder de la nueva Europa.

Nuestro estimado doctor Sánchez duerme a pierna suelta en comparación con la

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