Alierta y Botín ya lo saben

La incorporación de Manuel Pizarro y Javier de Paz al consejo de administración

POR CRESO
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La incorporación de Manuel Pizarro y Javier de Paz al consejo de administración de Telefónica ha tenido numerosas lecturas, casi todas en la misma dirección: la política (cuestión de blindajes ante las próximas elecciones y cosas así). A muy pocos se les ha ocurrido pensar que el presidente de la operadora, César Alierta, esté buscando auténticos «cerebros grises» para elaborar la hoja de ruta de la compañía para el año que viene. Los analistas empiezan a coincidir en una idea: 2008 va a ser, por fin, el año de las fusiones transfronterizas. La situación de los mercados -con muchos de los «actores» notablemente infravalorados por culpa de un castigo bursátil excesivo debido a la crisis «subprime»- hace que la oportunidad la pinten calva. Las acciones de Telefónica han subido más del 42% en 2007, con lo que se supone que su papel debería ser el de comprador. En el proceloso mundo de las ofertas de compra, sin embargo, no existen las verdades absolutas; ningún presidente puede estar seguro, al cien por cien, de que no se va a encontrar un día, encima de su mesa, una opa hostil. Ante esta posibilidad, Alierta ha fichado al mejor defensa central que había en estos momentos en el mercado de invierno. Es probable que no tenga que recurrir a la experiencia que Pizarro ha acumulado en Endesa durante la que ya constituye «la madre de todas las opas». Pero por si acaso, no está de más tener preparada la artillería.

La jugada del «killer» También andan en el Santander dando vueltas a próximos movimientos corporativos. La crisis «subprime» ha puesto a tiro a bancos que hasta ahora parecían inalcanzables. Emilio Botín, que es un «killer» de las finanzas, ni siquiera se plantea la posibilidad de dejar pasar la ocasión. Sólo le falta fijar el objetivo y dar el salto hacia una nueva galaxia financiera formada por no más de cinco bancos internacionales.

Caixa solidaria La Caixa está teniendo un final de año muy movidito, pero, sobre todo, solidario. Al acuerdo pactado recientemente con los sindicatos sobre conciliación laboral y personal para sus ya más de 24.000 empleados, ha añadido su oferta de productos sociales con el lanzamiento de un innovador depósito de ahorro a plazo que permite a los clientes financiar con los intereses de sus ahorros la acción concreta que escoja de entre cuatro proyectos sociales de diferentes ONGs. En concreto, los intereses que se generan se destinan a cuatro proyectos solidarios de ayuda en Zinbawe, Mozambique, Chad y Bolivia.

Así, el actual presidente de la caja catalana, Isidro Fainé, continúa con el mismo espíritu conciliador y solidario que mantuvo durante años su predecesor, Ricardo Fornesa, al frente de La Caixa. Finalmente, Fainé ha logrado alcanzar un protocolo de conciliación muy favorable para sus empleados, que además fomenta el principio de igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres, un asunto que siempre ha preocupado, y mucho, en La Caixa. De hecho, en 2005, Fornesa había solicitado la acreditación de la entidad y su Obra Social en el Programa Óptima del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, una iniciativa que viene desarrollando el Instituto de la Mujer con el objetivo de impulsar la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres en las empresas a través del desarrollo de Planes de Acciones Positivas.

Por tanto, los empleados de la caja catalana disfrutarán, entre otros nuevos derechos, de flexibilidad en los horarios de entrada y salida; ampliación de los permisos de maternidad, paternidad y lactancia y de otros permisos retribuidos, y la mejora y ampliación de los supuestos de excedencia, así como del establecimiento del derecho a la «reserva de cargo» para el cuidado de personas dependientes.

Como dato significativo, recordar que desde 2003, aún con Fornesa al frente de la entidad, la plantilla se ha incrementado en más de 2.000 empleados, de los que alrededor de un 60% son mujeres, lo que posiciona la entidad como una de las empresas que ha generado más lugares de trabajo estable en España. Y creciendo... no olviden que tiene pendiente la oferta de compra por la división de banca privada «retail» de Morgan Stanley, lo que engordaría en breve la plantilla. Unos empleados que obtendrían los mismos derechos conseguidos por los que ya están. Si los empleados «en venta» de Morgan entran a formar parte o no de la plantilla de La Caixa se sabrá el 7 de enero, un día después de la llegada de los Reyes Magos... ¡menudo regalito para algunos si así fuera!

Premios a los abogados Hace tiempo, cuando aún no se sabía quién iba finalmente a quedarse con Altadis -dos eran los principales candidatos: Imperial o CVC- me contaban que Gareth Davis, consejero delegado de Imperial, siempre había sabido rodearse de buenos abogados para hacer buenas operaciones. Para sacar adelante esta oferta sobre la hispano-francesa, Davis llamó a unos expertos en opas: Allen & Overy (A&O). Un despacho en el que los abogados no son precisamente unos auténticos desconocidos, sino todo lo contrario. Íñigo Gómez-Jordana, que dirige el equipo de A&O Madrid, junto a Juan Barona, además de haber asesorado a Imperial Tobacco en todos los aspectos de esta opa ha participado en otras operaciones de igual o mayor calado. De hecho, intervino en la adquisición de Scottish Power realizada por Iberdrola (17.235 millones de euros); asesoró también a Iberia en su venta y reinversión en Amadeus (4.000 millones de euros); a Mediobanca en la adquisición de un importante número de acciones en Endesa; a 3i en la anunciada adquisición de Acciona Airport Services; a JP Morgan en su inversión junto con Doughty Hanson y Mercapital en Continental Auto; a Mercapital en la venta de United Surgical Partners. Como ven experiencia no le falta, y tampoco en el sector que nos ocupa, ya que asesoró en la compra de Commonwealth Brands (cuarto fabricante de cigarrillos de EE.UU.) por valor de 1.470 millones.

No es de extrañar pues que el despacho de abogados haya acaparado recientemente el protagonismo en la celebración anual de las mejores prácticas jurídicas organizado por la revista británica Legal Week, al recibir tres premios: «Firma Internacional de Abogados del año»; «Equipo de Derecho Financiero del año»; y Alan Paul, socio de Allen & Overy como «Abogado del año».