Nicolás Maduro en un encuentro entre representantes de la Unión Europea y otros países latinoamercanos.
Nicolás Maduro en un encuentro entre representantes de la Unión Europea y otros países latinoamercanos. - REUTERS
Editorial ABC

Alegato de acusación contra Maduro

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Teniendo en cuenta la dramática situación de Venezuela, llama la atención que la alta comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, haya tardado tanto en constatarla. Sin embargo, su informe es probablemente el alegato de acusación más sólido y contundente que se haya elaborado contra la dictadura chavista. La mera enumeración de las casi 7.000 ejecuciones extrajudiciales -asesinatos, por decirlo de una manera más simple- bastaría para inhabilitar al chavismo en general y al autócrata Nicolás Maduro en particular. La muerte del exoficial de Marina Rafael Acosta cuando se encontraba bajo custodia policial, cuyos detalles y autoría ha revelado ABC, es la última de esta larga serie de crímenes, que pone a la venezolana a la altura de las peores tiranías de la historia.

El informe constata con cierta ingenuidad que las instituciones venezolanas «se han erosionado», algo más que evidente, puesto que este grado de atropello, corrupción, criminalidad y perversidad por parte de la dictadura chavista solo es posible si se violan todas las leyes, incluyendo los fantasiosos preceptos de la Constitución que redactó Hugo Chávez. Incluso la feliz liberación de un grupo de prisioneros políticos, anunciada ayer mismo para tratar de suavizar el efecto de este informe, se ha llevado a cabo con la misma arbitrariedad con la que se produjeron sus detenciones.

Pero lo que causa perplejidad es la conclusión del informe y de la propia Bachellet, que llama a la dictadura a cooperar con la oposición y con los movimientos de defensa de los Derechos Humanos, cuando lo que procedería sería simplemente remitir el informe al Tribunal Penal Internacional como el acta de acusación contra Maduro.