ABC y sus lectores

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CARLOS E. PAGANO discrepa de la afirmación de Ángel Riesgo en un artículo publicado en la sección de Economía del pasado jueves 24 de noviembre donde afirmaba que «Google» significa «gafas de bucear». «En realidad, la palabra inglesa equivalente a «gafas» (de bucear o de cualquier otro deporte) es «goggle». El nombre del popular buscador de internet deriva de una variante deliberada -- para propósitos de patente -- del término matemático «googol». Un googol equivale al número 10 elevado a la potencia 100 y fue ideado por el matemático estadounidense Edward Kasner en 1940. Tras idear el número, Kasner pidió a su sobrino Milton, de 9 años, que pensara en un nombre para un número tan grande y el niño propuso «googol». Los fundadores de Google, Larry Page y Sergei Brin, inventaron el nombre en 1998 y acuñaron el verbo inglés «google» y le asignaron el significado de «buscar algo en la red»».

También en el capítulo de errores, JAVIER LLORENTE ha detectado un par de ellos en la sección de Sociedad del pasado lunes. «Desconozco lo que dice el informe de Greenpeace del que habla la noticia, por lo que me atengo a lo que he leído en su diario. Dice que, según dicho informe, la demanda de energÍa por habitante (se estiman 38,32 millones) y día será «20 kilowatios (kwh)». Debería decir «kilovatios-hora». Y sigue diciendo: «...para un total anual de 280 toneladawatios (TWh)». Debería decir «Teravatios-hora» ya que no tiene sentido la tonelada-vatio, al menos en este contexto. No obstante, de multiplicar la demanda diaria por el número de habitantes y por el número de días del año no se obtienen 280 TWh, sino 280 GWh (gigavatios-hora), esto es, 1.000 veces menos de lo que dice la noticia».

Y otro más. ANDRÉS GARCÍA PLANAS detectó en las Efemérides del pasado día 23 que «tal día como hoy del año 248, cuando España estaba totalmente ocupada por los invasores Romanos, se produjo la «Conquista de la ciudad de Sevilla por las tropas castellanas que mandaba el Rey Fernando III el Santo». Evidentemente no pasa nada, total mil años más o mil años menos...».

No faltan, una semana más, las quejas por el mal uso del idioma. Así LEOPOLDO MUÑOZ SÁNCHEZ se lamenta del empleo el pasado miércoles, en la sección de Madrid, de la palabra inglesa «finger». «AENA sacó a concurso el aeropuerto de Barajas y, dentro de él, la construcción y montaje de «pasarelas», que es el nombre que corresponde en español. Aunque sea término usual dentro de los aeropuertos, hay que procurar mantener a ultranza el léxico nuestro. De otro modo acabaremos diciendo London y Finger Cibeles, pongo por caso».

Con algo de retraso, FRANCISCO ALARCÓN, veterano lector, nos hace llegar una falta de ortografía aparecida en la Sección de Televisión el pasado 30 de octubre, donde se decía «...tener cayos en los pies...». «La de la elle y la y griega es una batalla perdida por culpa de la televisión, donde nadie pronuncia correctamente esas letras. Pero para mí, ¡qué vergüenza que en un periódico del prestigio de ABC se lea esa falta!».

Hay sitio también para las felicitaciones. ALBERT BONILLO, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, lo hace a Eduardo San Martín por su artículo publicado en la Tercera el pasado miércoles. «Quien esto escribe es catalán, vota habitualmente al PSC, y está a favor del Estatut. Lo que no es óbice para reconocer que su artículo me parece claro, certero, pertinente, y mejor aún, cierto. Y eso es mucho con los tiempos que corren».