A-92

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Hace cien años Machado en su poema a los andaluces nos incitaba a que no fuéramos esclavos...; ya intuía nuestra forma de ser indolente y dócil con el poder.

Hace un mes, la autovía A-92 se volvía a romper y nadie se ha responsabilizado: «el sino, los hados o el tiempo muy lluvioso serán los responsables». Nadie ha dimitido, ni se le ha responsabilizado por parte de la Fiscalía, ni nadie ha sido inculpado judicialmente de semejante atropello.

Día a día aceptamos caminos nuevos o alternativos, aunque nos suponga doblar el tiempo, los kilómetros, y duplicar los riesgos en una carretera, la Guadix-Estepa, que no está pensada para aceptar el tráfico que soporta en estos días (vamos en cola).

Los políticos de todos los ámbitos aprovechan esto como arma arrojadiza, pero sólo en forma de gestos.

Pero lo que más me duele es que los usuarios no protestemos, no nos rebelemos aunque nos pisen el cuello. Hemos llegado a un estado de miseria que vemos morir todos los días a personas, amigos o conocidos y solamente si nos toca demasiado cerca se nos ocurre hacer algo.

Esto que ha sucedido lo preveía cualquiera, cuanto más los «ingenieros» de los organismos competentes. Como también vemos que conducir por la noche, y con cuatro gotas por la A-92, es suicida, ya que no ves la señalización horizontal y el asfalto esta lleno de baches. ¿Qué tipo de pintura y de asfalto habrán utilizado?

Pero en Andalucía ni protestamos ni nos manifestamos, a no ser que nos saque el político de turno para sus intereses particulares. Así nos va.

M. A. González Peinado.

Granada.