Antonio Illán Illán

Proyecto Shoa para violín solo y templo sagrado: una experiencia única

Este martes 25 de abril, en la sinagoga del Tránsito de Toledo, estreno mundial de una partita para violín en Memoria de las Víctimas del Holocausto

Antonio Illán Illán
TOLEDOActualizado:

No todos los días se produce un hecho cultural extraordinario al que tenemos la ocasión de asistir. Pues bien, el martes 25 de abril, en la Sinagoga del Tránsito de Toledo tendremos ocasión de gozar con el estreno mundial de una partita para violín sólo en Memoria de las Víctimas del Holocausto, una obra del compositor español Jorge Grundman, que será interpretada por el violinista Vicente Cueva con un instrumento único: el violín Stradivari «Auer» de 1691.

Shoa para violín solo y templo sagrado es una obra singular por su estructura, contenido, significado y duración. Es singular por su estructura porque se trata de una obra escrita, como se indica en el título, para un único violinista, que se divide en seis movimientos de música y uno de palabra, intercalándose este último entre los anteriores.

Shoáh es singular por su contenido, pues la obra está escrita para aprovechar la reverberación existente en recintos sagrados como sinagogas, catedrales y salas de concierto, de forma que la extinción del sonido se mezcla con las notas que se estén interpretando dando la ilusión sonora de estar ante más de un único violinista. El contenido musical de la composición se realiza en seis movimientos relacionados con seis aconteci­mientos históricos que tuvieron lugar durante el Holocausto. Así, los movimientos musicales son: Uno) Día del Recuerdo del Holocausto. Fuga del campo de exterminio de Sobibor. Dos) La vida día a día en el gueto de Varsovia. Tres) Los dibujos realizados entre 1942 y 1944 en el campo de concentración de Theresienstadt. Cuatro) Los tres días de la masacre de los judíos en Kiev. Cinco) El campo de concentración donde se trasladó la orquesta de mujeres de Auschwitz-Birkenau. Y seis) La actitud ante la muerte en la cámara de gas tras el testimonio de un sonderkommando.

Shoáh es singular por un significado que evoca la Memoria de las Víctimas del Holocausto en cada una de sus interpretaciones ya que es una obra musical exclusivamente creada para este fin.

Shoáh es singular por su duración; es la obra de más larga duración para violín sólo escrita hasta ahora en la historia de la música. Son más de 56 minutos de música que, junto con el movimiento de la palabra, convierten cada interpretación en un acto de homenaje con una duración cercana a los 90 minutos. La duración no habitual de la pieza para un violinista «a solo» requiere una preparación física, psicológica y emocional inusuales para el intérprete.

Es singular también por el violín con el que se va a tocar, un instrumento único en el mundo y con un valor incal­culable, el Stradivari «Auer», cuyo nombre le viene del violinista de familia judía Leopold Auer, que fue su dueño hasta que fue enajenado por su viuda. Actualmente está en posesión del Groupe Canimex de Canadá, que lo ha prestado para esta ocasión y para la interpretación de una obra tan singular con el contenido social y emocional de la de Jorge Grundman.

El acto en sí es singular por el compositor, el multifacético Jorge Grundman, que, además de ser compositor de música clásica, con una producción variada y extensa muy interpretada y reconocida por su calidad, es Doctor en Artes, Máster en Creación e Interpretación Musical, Licenciado en Ciencias e Historia de la Música, Ingeniero Técnico de Sonido e Imagen y Diplomado Técnico en Informática y profesor Titular de la Universidad Politécnica de Madrid.

Y el concierto es singular por la extraordinaria calidad del intérprete único, Vicente Cueva, uno de los violinistas españoles más destacados de su generación, que se ha ganado el corazón del público con su sonido cálido, su honestidad en el acercamiento al repertorio clásico y su frescura y dinamismo abordando la música actual.

No solo es una ocasión única ver y oí este estreno mundial, sino que este proyecto atesora también un gran interés cultural. Sirve para el recuerdo y recuperación de la memoria de las víctimas del holocausto, y ha suscitado el interés de instituciones tan diversas como las Naciones Unidas y el Vaticano. Llevar el recuerdo de las víctimas a sinagogas y catedrales permite relacio­nar a distintas comunidades religiosas en un acto cultural con unos valores compartidos que unen, independientemente de las diferentes creencias. Es un proyecto culturalmente innovador tanto por la duración de la partita para violín solo, como por el instrumento utilizado, por los textos históricos que se utilizan respetuosos con las fuentes y por fomentar la creación contemporánea de un compositor español.

A quien lea este comentario le recomiendo que no pierda esta ocasión primera de asistir a un estreno mundial de un hecho cultural relevante en la Sinagoga del Tránsito de Toledo este martes, 25 de abril, a las 8 de la tarde. No todos los días tenemos la ocasión de vivir una experiencia única.

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