Morate a su llegada a España procedente de Rumania hace dos años - Efe

Morate, condenado a 48 años, actuó con gran «perversidad»

El juez le impone diez años de libertad vigilada, prohibición de vivir en Cuenca y de comunicarse con las familias

MadridActualizado:

«El acusado obró con tremenda brutalidad y perversidad pues incluso llegó a esconder y enterrar el cadáver de Marina para que no fuera localizado, actuando con absoluta indiferencia». Son palabras del juez José Eduardo Martínez Mediavilla, que ayer leyó en la Audiencia de Cuenca el fallo por el que condena a Sergio Morate Garcés a 48 años de prisión por los asesinatos de su exnovia Marina Okarynska y de la amiga de esta, Laura del Hoyo. Las mató el 6 de agosto de 2015. Morate siguió la lectura de la sentencia por videoconferencia desde la cárcel de Estremera impertérrito, como ha pasado las seis sesiones del juicio.

El magistrado presidente le condena a 25 años, la pena en su grado máximo, por el asesinato de Marina al apreciar las agravantes de parentesco y de violencia de género. Destaca además la «tremenda brutalidad y perversidad de la acción», por un lado, y por otro, la personalidad del acusado, su «absoluta falta de respeto a la Ley» (hace referencia a su hoja penal). Le prohíbe además vivir en Cuenca o acudir a la ciudad durante los diez años siguientes a la pena de prisión, diez años de libertad vigilada tras la condena y la prohibición de acercarse a menos de 500 metros a toda la familia de Marina o comunicarse con cualquiera de ellos.

Por el asesinato de Laura del Hoyo le impone 23 años de prisión, al apreciar la agravante de abuso de superioridad. Considera el magistrado que con el golpe que le dio en el pómulo altera su equilibrio y disminuyó su nivel de consciencia; además él es de complexión atlética y Laura, delgada y Morate aprovechó que estaba en su casa para cerrar con llave desde el interior impidiendo que la víctima pudiera salir o recibir ayuda. Las prohibiciones de residencia y comunicación con respecto a la familia de Laura del Hoyo también se imponen, pero ocho años en lugar de diez.

Antes de fijar las indemnizaciones, el presidente de la Audiencia de Cuenca insiste en la brutalidad y perversión de las dos acciones, en el enterramiento y la ocultación de los cadáveres «provocando todo ello una insoportable angustia y un enorme sufrimiento a las familias». Por esa brutalidad impone a Morate el pago de 650.000 euros en total a las familias (330.000 a la de Marina, incluido su viudo y 320.000 a los padres y las dos hermanas de Laura).

Aval a la Fiscalía

La condena impuesta a Morate coincide con la petición de la Fiscalía. El juez explica en su auto los indicios «decisivos» que ha tenido en cuenta el jurado (que alcanzó un veredicto unánime de culpabilidad en seis horas) y que «concatenados e integrados» avalan la certeza de los hechos-consecuencia. El magistrado analiza una decena de indicios en su fallo: el último lugar en el que fueron vistas con vida Laura y Marina en la puerta de los garajes de acceso a la casa del acusado; el testimonio de los policías que acompañaron a Morate en el trayecto de Rumania-Cuenca en el que les «confesó o insinuó» los hechos. En tercer lugar se extiende en el testimonio de los médicos forenses que levantaron los cadáveres y luego realizaron las autopsias; incluye el del preso colombiano Alexander Echeverri, quien confesó que Morate le insinuó cuando este llegó a su casa que tenía allí a Marina y la declaración de su amigo rumano Istvan Horvath (que le dio cobijo en su casa) y de su mujer a quienes contó que las había matado. Para el juez (y para el jurado) es definitivo el ADN del acusado hallado en la boca de una botella de la Virgen de Lourdes junto a la tumba. Morate nunca lo aclaró.